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· ApiculturaCambio climático

Apicultura y cambio climático en el Alto Sinú

Cómo afectan las lluvias, el calor y las sequías a las colmenas del Alto Sinú, y qué prácticas ayudan a los apicultores a adaptarse.

Abejas entrando y saliendo por la piquera de una colmena de madera
Foto de referencia: Pexels

Las abejas dependen de las flores, y las flores dependen del clima. Cuando cambian las lluvias o suben las temperaturas, la colmena lo siente primero. Por eso la apicultura es una de las actividades del campo más expuestas al cambio climático, pero también una de las que más pueden ayudar a enfrentarlo.

Qué está cambiando para las colmenas

En el Alto Sinú, como en buena parte del Caribe colombiano, las familias apicultoras observan temporadas secas más largas o más intensas, y lluvias que llegan en momentos distintos a los de antes. Estos cambios tienen efectos directos:

  • Floraciones desordenadas. Si las plantas florecen antes, después o con menos fuerza, las abejas encuentran menos néctar y polen en los meses clave.
  • Estrés por calor. Con temperaturas altas, las abejas gastan más energía y agua en refrescar la colmena, en lugar de producir miel.
  • Escasez de agua. En verano, una colmena necesita fuentes de agua cercanas y limpias.
  • Lluvias intensas. Los aguaceros prolongados impiden que las abejas salgan a pecorear y pueden dañar cajas y apiarios mal ubicados.

Prácticas que ayudan a adaptarse

No hay una receta única, pero hay prácticas sencillas que marcan la diferencia:

  1. Ubicar bien el apiario. Sombra parcial en las horas de más calor, terreno que no se inunde y protección contra el viento.
  2. Garantizar agua. Bebederos limpios y cercanos durante la temporada seca, con piedras o ramas para que las abejas no se ahoguen.
  3. Sembrar flora apícola. Árboles y plantas nativas que florecen en distintas épocas del año alargan la oferta de alimento.
  4. Llevar registros. Anotar las fechas de floración, cosecha y revisión permite anticipar los meses difíciles y planear mejor.
  5. Alimentar solo cuando es necesario. En épocas de escasez, una alimentación de apoyo bien manejada evita perder colonias.
  6. Evitar agroquímicos cerca de las colmenas. Coordinar con los vecinos el uso de plaguicidas protege a las abejas.

Las abejas también cuidan el clima

La relación funciona en las dos direcciones. Las abejas polinizan cultivos y bosques, y un apiario sano motiva a las familias a conservar árboles, rondas de río y cercas vivas. Cuidar a las abejas es, al mismo tiempo, cuidar el territorio.

Una colmena fuerte es una señal de que el campo que la rodea también está sano.

Lo que hacemos desde la fundación

Desde Tierralta promovemos las buenas prácticas apícolas con las familias productoras y trabajamos para que la miel del Alto Sinú se procese con calidad en el Centro Apícola Skambra. Si tu organización quiere apoyar proyectos de apicultura y adaptación climática, conversemos.

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Sello de la Fundación Skambra al Desarrollo, 2015

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Miel

La miel bien guardada no se daña

La miel casi no tiene agua libre, es ácida (pH entre 3 y 4,5) y las abejas le agregan una enzima que produce pequeñas cantidades de peróxido de hidrógeno. Por eso las bacterias no pueden vivir en ella. Mientras esté bien tapada y no le entre agua, puede durar años.

Fuente: Smithsonian Magazine